Sello Eusko Label: garantía de productos originarios del País Vasco

Sello Eusko LabelÚltimamente estamos haciendo hincapié en la necesidad de crear un sello que englobe a todos los productos originarios de nuestro país, pero olvidamos que muchas comunidades autónomas, entidades privadas y algunas empresas ya han optado por este tipo de promoción informativa, y esto nos ha traído hasta aquí, ha hablar sobre los sellos de productos españoles en este blog. Y rebuscando hemos encontrado otro sello de distinción dentro de los productos originarios del País Vasco, una región reconocida mundialmente por la calidad de sus productos y gastronomía en general.

Y rebuscando, como os decía, nos hemos topado con Eusko Label, la primera y principal marca de garantía que gestiona la Unidad de Marketing y Certificación de Hazi (Corporación del Gobierno Vasco para el desarrollo del medio rural y marino), marca cuyo símbolo gráfico (como véis en el logotipo adjunto) es la “K” y que sirve para poder identificar y distinguir de la competencia a aquellos productos agroalimentarios producidos, transformados y/o elaborados en la Comunidad Autónoma del País Vasco y cuya calidad o singularidad superan la media general.

Bajo el lema “Somos lo que cuidamos” hacen hincapié en la producción de calidad como eje principal de la gastronomía y del sector agropesquero y alimentario en Euskadi. La identificación de los productos a través de este sello de calidad Eusko Label certifica precisamente ese esfuerzo en la producción de calidad correctamente identificada para que el consumidor final sepa en todo momento qué es lo que está comiendo, de dónde procede y cómo ha sido elaborado, certificando además dicho proceso bajo el sello correspondiente. Son productos valorados y reconocidos no sólo en el País Vasco sino también a nivel nacional e internacional, ya que estamos hablando de las Denominaciones de Origen de Queso Idiazabal, de Txakoli de Álava, Bizkaia y Getaria, de la Denominación de Origen de Rioja Álavesa, además de productos que provienen de la agricultura ecológica o de otras marcas garantizadas.

Productos Euskal LabelLos principales objetivos de este sello de calidad son:

  • Garantizar en todo momento a los consumidores un exigente nivel de calidad homogéneo
  • Permitir al consumidor identificar en todo momento el origen y la autenticidad de los productos que consume con total garantía.
  • Defender a su vez el trabajo de los productores y promover su producción de calidad frente a la gran cantidad.
  • Todos los productos sellados bajo la Eusko Label están sujetos a un Reglamento Técnico y a unos controles erxhaustivos que garantizan su cumplimiento.

Euskal Label productos de calidad

Dentro de los productos que distribuyen podemos encontrar miel, pollos del Caserío Vasco, leche del País Vasco, Huevos de Caserío Vasco, patata de Álava, pimiento de Gernika, las famosas guindillas de Ibarra, tomate del País Vasco, alubias, sidra natural y aceite de oliva virgen extra, además de otras marcas de garantía de productos como Bonito y anchoas del Cantábrico del País Vasco.

Todo ello certificado con la marca de calidad que imprime Euskal Label en todos sus productos. Una iniciativa que el Estado debería fomentar más para prevenir el consumo desmesurado de productos provenientes de la importación a bajo coste y para fomentar también, a su vez, el consumo de proximidad, algo que estamos perdiendo y que repercute en el abandono de cultivos y la consecuente pérdida de puestos de trabajo.


Aprendamos a luchar todos juntos en pos del consumo responsable de proximidad, apoyando a nuestras empresas, a los trabajadores que pagan sus impuestos en España y de paso intentando mejorar con esta forma de consumo la economía del país en estos momentos de debilidad económica y hundimiento de credibilidad por parte de los mercados extranjeros. La imposición de los productos extranjeros por parte de los mercados no es más que una estrategia para repercutir positivamente en sus propios balances, haciendo de nuestro país un lugar más pobre aunque con productos de mejor calidad.


Incongruencias del famoso código de barras 84

Desde hace muchos años corre el rumor de que en los códigos de barras de los productos podemos identificar los productos españoles de los que no lo son. Nada más lejos de la realidad. El código en cuestión (el código de barras EAN-13) contiene 13 cifras, 12 que identifican al producto y otro que se denomina dígito de control. Los dos primeros números son lo que nos interesan para demostrar la incongruencia y desmontar un mito que muchas instituciones y medios informativos (con poco conocimiento) han puesto en la cabeza de muchos consumidores. Nosotros nos hemos propuesto desmontar la estrategia comercial de muchos fabricantes que han utilizado (y siguen utilizando) este código para enmascarar la procedencia del producto que queremos comprar.

Código de barras 84

Código 84 en producto elaborado en Bélgica

En este caso, el código 84 sería el resultante de juntar los dos primeros dígitos; los cuales identifican al país de origen de dicho código. OJO! dicho número está identificando a un producto cuyo código es de origen español, lo cual no quiere decir que el producto sea español, ni esté hecho en España ni siquiera que esté comercializado por una empresa española. En nuestro país (igual que en el resto del mundo) existen varias empresas que tramitan este tipo de códigos de barras EAN-13, las más importante es precisamente una de las que asigna a sus clientes el famoso código 84 (AECOCver simbología EAN-13), pero como es evidente entre sus clientes no sólo hay empresas españolas (que es lo más común) sino que también las hay del resto de países de Europa. Así al comprar un artículo que en su código de barras incluye el famoso código 84 podríamos estar comprando un producto de una empresa que esté al otro lado del mundo y que simplemente haya solicitado la asignación de su código de barras a través de una empresa española.

Para no caer en la fácil tentación del consumo de productos con el código 84 impreso hay que estar muy atento a cualquier tipo de señal dentro del envase que nos de alguna pista sobre su verdadero origen. Es tarea dificil adivinar la procedencia real de un producto ya que en ningún sitio se especifica la necesidad de etiquetar la procedencia ya no del producto sino incluso de sus materias primas. Es una manera de dificultar la comprensión del consumidor, de mitigar el ansia de conciencia por consumir aquello que realmente quiere consumir. Es algo que a las empresas no les interesa en absoluto. Incluso las grandes empresas que lucen orgullosas el “made in Spain” tampoco nos dirán donde han comprado las materias primas con las que fabrican sus productos.

código 84 en EAN-13

No obstante, que el proceso de fabricación esté situado en España ya es un punto a nuestro favor, aunque no nos garantiza nada más. Muchas veces os encontraréis con incongruencias totales como por ejemplo el bacalao congelado de Mercadona que está envasado en China, pero no os dirá de dónde ha salido el bacalao. La empresa que lo comercializa es española, pero ¿de dónde viene dicho bacalao? pues esto sucede con todos los productos. Es por ello que queremos desmitificar desde estas lineas la leyenda urbana que rodea al famoso código 84. ¿Garantías de que dicho producto sea español? Ninguna. Puede ser una pista pero habrá que indagar un poquito más.

Fijaos en la foto de más arriba, la primera. El código de barras empieza con 84 y corresponde a la mantequilla de marca blanca de Carrefour, el código de barras se encuentra en la parte inferior del envase, si sólo nos quedáramos con dicha información diríamos: bien, contiene el código 84, es español. Pero si seguimos buscando, en el lateral nos encontraremos que ha sido “elaborado y envasado en Bélgica“. ¿Sorprendidos? Hay que tener los ojos bien abiertos porque las marcas están para ganar dinero, y si pueden hacernos pasar un producto por otro para así ganar cuota de mercado lo harán sin dudarlo. Es por ello que los consumidores (los verdaderos interesados) debemos tener la constancia de mirar bien lo que compramos y hacer lo posible por presionar al mercado de que etiquete correctamente los productos.


Sólo ejerciendo esta presión y exigiendo el control del origen de los productos que consumimos conseguiremos apoyar 100% a los productos de nuestro país y con ello mejorar las condiciones de trabajo y ampliaciones de plantilla de los trabajadores de nuestras fábricas. EEUU lo ha hecho siempre, incluso protegiendo con carga de aranceles a los productos que vienen de otros países, esto hace que los suyos sean más baratos. Recordad: no os quedéis con lo superficial, indagad siempre hasta el final. Sólo queremos productos 100% españoles. ¿O no?


La mala gestión de la marca España

De sobras y por todos conocidos es el viejo dicho de que “Nadie es profeta en su tierra” y que a muchas personas, marcas y empresas les cuesta despegar en sus propios países más que en el extranjero. Pero este viejo dicho también tiene sus limitaciones. Y dichas limitaciones vienen superadas por el marketing que hacen las empresas para mejorar la imagen de dichos productos, marcas, personas, etc. Algo esencial dentro del mundo de los negocios es saber venderse a los demás, ya sea fuera o dentro de nuestras fronteras. Cuando uno piensa en productos alemanes piensa en “robustez”, cuando uno lo hace enfocado a los productos italianos piensa en “diseño”, … ¿qué pasa cuando uno piensa en productos españoles? ¿qué se os viene a la cabeza? una imagen poco definida ¿verdad? Eso nos pasa por nuestro complejo de inferioridad y el marketing que utilizó el régimen franquista durante los años 60: “Spain is different” (fiesta, paella, toros); una de las mejores campañas de marketing y publicidad que jamás ha salido de nuestras fronteras y que, desgraciadamente, todavía hoy perdura. Y digo desgraciadamente porque España ha evolucionado mucho desde entonces, y nuestros productos también.

Hubo un tiempo en que España sólo tenía un canal de televisión y éste acaparaba toda la audiencia del país. La novedad de la caja tonta inducía a una especie de “pensamiento único”, lo que decía la tele era “la verdad”. Y empezó el anti-marketing contra todo lo español. Fue el génesis de los lemas “hecho en Estados Unidos”, “importado de Alemania”, los famosos caldos Knorr “la sopa de calidad Suiza”, etc. Lo de fuera primaba sobre todo lo demás. Los españoles queríamos productos de importación (y todavía hoy damos preferencia también a marcas extranjeras sobre marcas nacionales) y los directores de marketing de las pocas agencias de publicidad españolas sabían cómo vendernos dichos productos.

A día de hoy, aquellas reminiscencias del pasado siguen golpeando una y otra vez nuestras decisiones de compra; aunque sea de forma inconsciente. ¿Os acordáis cuando éramos pequeños y jugábamos con las siglas de las marcas? Un ejemplo: RENFE (Rogamos Empujen Nuestros Ferrocarriles Estropeados). Este es el claro ejemplo de lo que quiero decir. Durante muchos años nos inculcaron que la calidad de los productos de importación eran mejores que los que teníamos en casa. Acabábamos de salir de una férrea dictadura y los españoles querían aparentar que las cosas les iban bien. Coches deportivos americanos, gafas italianas, ropa inglesa, etc. En cierto modo es comprensible.

Pero a día de hoy, pese a los pocos esfuerzos que hacen los diferentes Gobiernos de España a la hora de reforzar nuestra marca tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, los productos españoles generan confianza en el exterior. Tenemos productos que se exportan a medio mundo (y ya no hablo de la fruta y la verdura), sino de otros muchos productos que son punteros en su sector. ¿Por qué no reforzar la marca España localmente? Y no hablo de las campañas televisivas emprendidas por las televisiones privadas para satisfacer a sus grandes clientes (muchos de los cuales no tributan en España y ocultan dinero en paraísos fiscales. Me refiero a reforzar la visión positivia tanto del consumo de productos españoles como de su producción en nuestro país (y no en terceros más económicos). Acciones que animen a las fábricas y empresarios a lucir orgullosamente en los envases un “Hecho en España“, al estilo americano “proudly made in USA” (Hecho con orgullo en Estados Unidos); ¿no estamos orgullosos de lo que hacemos? Precisamente muchos nos quejamos de los americanos, de su orgullo, de su desfachatez, de sus aires de superioridad, etc… pero si algo han logrado es hacer sentir de manera única que son diferentes, que sus productos son los mejores y que América está por delante de todo el mundo. Y todo ello gracias al marketing.


¿Y nosotros? ¿No somos capaces de admitir que nosotros también lo somos? ¿Tenemos que ir arrastrando el sentimiento de inferioridad europea que se forjó durante el franquismo? Pues todo ello empieza por nosotros mismos, si no apoyamos a nuestras marcas, nuestros productos, las empresas con capital español que invierte su dinero e impuestos en nuestro país, ¿qué esperamos? O protegemos localmente nuestros intereses o nadie va a hacerlo por nosotros.